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10 recomendaciones para tomar buenas decisiones que cambien tu vida



EDUCACIÓN A DISTANCIA


Todo el tiempo tomamos decisiones, muchas veces sin darnos cuenta. Unas decisiones son fáciles, otras más complejas. Algunas implicarán ganancias y logros mientras otras conllevarán un costo que posiblemente será doloroso o incluso, tendremos pérdidas. Elegir entre dos carreras universitarias, aceptar un empleo o no, conservar una relación o terminarla, tener esa conversación complicada o guardar silencio, mudarse a otra ciudad o permanecer en la misma, perder el tiempo o aprovecharlo. Constantemente la vida nos presenta encrucijadas y no todas las decisiones se toman con la misma simplicidad.


La primera emoción que suele aparecer cuando nos enfrentamos a una decisión importante es el miedo a equivocarnos. En realidad, es normal y esperado que esta emoción aparezca. El miedo es un reflejo de que nuestro cerebro —con el afán de protegernos y asegurar nuestra supervivencia— se está anticipando a la posibilidad de no tomar la decisión correcta y a las consecuencias negativas que traería cometer un error. Hay riesgos en cada decisión y a nuestro cerebro le importa mucho evitarlos porque podrían acarrear complicaciones o el mismo fracaso.


Una vez que identificamos y aceptamos que tenemos este miedo tan natural a equivocarnos, podemos enfocarnos en tomar en cuenta ciertos aspectos que nos ayudarán a tomar otras perspectivas, a tener un análisis más completo de la situación, conseguir la información que haga falta, entre otras recomendaciones que a continuación haremos para incrementar tus posibilidades de tomar buenas decisiones:


  1. Dale un tiempo a tu mente para que se aclare. Sé paciente contigo mismo. Nuestra mente necesita descanso, tiempo para reorganizar la información y encontrar una solución, si es que hubiera que encontrarla. No te apresures a luchar contra la dificultad, intenta tomar otra perspectiva —como si no te estuviera sucediendo a ti— e imagina qué le dirías a un amigo o a una persona cercana a la que le tienes cariño. Conviértete en el observador y toma distancia. Evita desperdiciar energía en quejarte y lamentarte de la elección que se te presenta. Esto sólo te restará claridad.
  2. Reconoce lo que piensas y sientes respecto a la situación en la que estás. Al darte tiempo y honestidad para identificar tus ideas y emociones frente a una situación particular, además de todo el conocimiento de ti mismo que eso te brinda, también permites que estas sensaciones fluyan y estás haciendo que tu mente se ponga a "trabajar" de la manera más natural. Cuando nos resistimos a aceptar nuestras ideas y emociones, gastamos recursos que bien podríamos aprovechar para generar alternativas. Esto se parece a caminar en círculos: desperdiciamos energía sin llegar a ningún lugar. Bloquear y evitar puede volverse en una postergación crónica que, a la larga, solo te acarreará dificultades adicionales.
  3. No existe una única opción "correcta". En muchas ocasiones tendemos a pensar de forma dicotómica o polarizada. Creemos que sólo hay una opción correcta mientras que las demás son incorrectas o que hay una buena y otra mala. Intenta salir del pensamiento de que solamente existe un camino o que one size fits all. No todas las situaciones demandan lo mismo de ti. Y considera que lo que sea que decidas, tendrá sus implicaciones —positivas y negativas— y que algunas serán impredecibles, pero el camino que elijas, será el tuyo.
  4. Piensa en el porqué de tu decisión, hazte preguntas. ¿Por qué debes tomar esta decisión? ¿Qué pasaría si no lo haces? ¿Es forzoso o indispensable que lo hagas en este momento? ¿Cuándo te gustaría idealmente tomar tu decisión? ¿Cuáles son las renuncias implícitas en esta decisión? ¿Estás cómodo con eso? ¿Estás seguro? ¿Te sientes apoyado? ¿A quién puedes pedirle consejo? ¿Te sientes preparado para hacerle frente a lo que resulte de tomar tu decisión? ¿Si las cosas siguieran como hasta ahora y no te decidieras ni tomaras acción, cuáles serían las consecuencias?
  5. Pregúntate cuántas opciones tienes (realmente) al alcance. A veces creemos que estamos entre dos opciones sin darnos cuenta de que hay más posibilidades. Por ejemplo, valoramos la oferta de trabajo A —que es un trabajo en oficina— frente a la opción B —que es un trabajo que se hace a distancia—, pero también existe la opción de no tomar ninguna de las opciones anteriores y continuar buscando otro empleo; o quizá de pronto surja la opción de un empleo C que podemos empatar con la opción B, dibujándose así un panorama completamente nuevo que no habíamos considerado inicialmente. Sé flexible e integra los cambios por sutiles que parezcan.
  6. Analiza pros y contras. En muchas ocasiones hemos escuchado la recomendación de hacer una lista de "pros y contras" al tomar una decisión. Esto es realmente útil por diferentes razones. Escribir tus ideas te dará la oportunidad de verlas con orden y claridad y podrás descargar el exceso de ruido de tu mente, así como ir considerando nuevos factores o detallándolos. Puedes añadir a cada argumento la carga emocional que tiene para ti, por ejemplo: 1 sería que no te importa casi nada, 10 que lo consideras muy importante. Haz una sumatoria y analiza tus respuestas.
  7. Visualízate en cada posible escenario. Visualizarte es una excelente herramienta. Intenta imaginar con todo detalle cada una de las opciones y trata de identificar cómo te sentirías si ya fuera un hecho. Es importante que tomes tu tiempo, no te precipites. ¿Te sientes contento, satisfecho, tranquilo, pleno? ¿Es eso lo que tú quieres para tu vida? ¿Hay algo que te desagrada? ¿Se puede negociar? ¿Existe otra alternativa?
  8. Practica pequeñas meditaciones a lo largo del día. Está comprobado por diversos estudios alrededor del mundo el impacto positivo que tiene la meditaación en nuestra vida y específicamente en nuestra salud mental. Para poder tomar decisiones convenientes y benéficas es necesario estar en contacto con uno mismo. Siéntate en silencio, respira, permite que los pensamientos crucen por tu mente mientras los observas pasar tranquilamente como si fueran nubes en el cielo. Presta atención a tu respiración, disfruta el momento. No forces la situación. Vuelve a hacerlo al día siguiente. Con este entrenamiento, poco a poco las soluciones que encontrará tu cerebro te sorprenderán. En momentos de estrés, esto será de gran ayuda.
  9. Pon una fecha límite objetiva para tomar tu decisión. Ponte un plazo a cumplir y respétalo. Considera la dificultad de la decisión. No analices indefinidamente, puedes llegar a la "parálisis por análisis". Pasa a la acción. Quizá sin estar 100% convencido, pero no esperes a que el miedo se vaya por completo para poder avanzar en la vida. Avanza aún con miedo.
  10. Decide por ti con seguridad en ti mismo. Es importante que reconozcas que no existe decisión “correcta” o “incorrecta”, sino decisiones adecuadas a tus valores, a tus objetivos de vida, contexto y circunstancias actuales y como cualquier otra habilidad, también puedes entrenar tu capacidad de tomar decisiones más acertadas, de acuerdo a lo que es más importante para ti. No hay recetas, sin embargo, sí existen buenas prácticas. Al ejercitarlas e forma ordenada y consciente estamos en un mejor escenario para descubrir los momentos y formas para tomar buenas decisiones.


Fuentes:

https://www.forbes.com.mx/8-pasos-para-tomar-decisiones-acertadas/

https://mayneza.com/como-tomar-mejores-decisiones/

Video:

Un corto de como las pequeñas decisiones cambian tu vida

Dos preguntas para tomar buenas decisiones. José Carlos Ruiz, filósofo y profesor