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La digitalización trae oportunidades y grandes desafíos para las mujeres.



EDUCACIÓN A DISTANCIA


La aceleración de la digitalización en todas las actividades de la vida trae oportunidades y grandes desafíos para las mujeres



La emergencia sanitaria global por COVID-19, dio lugar al cierre masivo de actividades presenciales en escuelas e instituciones educativas alrededor del mundo con el fin de evitar la propagación del virus y mitigar su impacto. Según datos de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), a mediados de mayo de 2020, más de 160 millones de estudiantes de todos los niveles de enseñanza de América Latina y el Caribe habían dejado de tener clases presenciales. En la mayoría de los países de la región (29 de los 33) se han establecido diversas formas de estudio en modalidades a distancia, incluyendo México.


El cuerpo docente, altamente feminizado —en América Latina y el Caribe, el 70,4% de los puestos de trabajo del sector educativo son ocupados por mujeres—, tuvo que reaccionar ante las nuevas formas educativas en muchos casos sin la posibilidades de formación o capacitación previas y/o sin las competencias o recursos suficientes para adaptar su trabajo a las dinámicas y exigencias de la enseñanza a distancia o del uso de plataformas digitales. Es indispensable planificar y prever estrategias de apoyo al sector educativo —que ha sido clave en la respuesta a la pandemia—, sin redundar en sobrecarga de trabajo o en el  empeoramiento de las condiciones laborales de las mujeres que allí obtienen remueración ecnomónica por su trabajo; aunque sea complejo hacerlo en estos contextos inciertos dado que se desconoce cuánto tiempo más será necesario el cierre de escuelas y centros educativos en apego a las medidas de seguridad y distanciamento social para frenar los contagios.


Por otro lado, la aceleración de la digitalización en prácticamente todas las actividades de la vida a partir de la irrupción de esta pandemia, trae oportunidades y grandes desafíos para la autonomía económica de las mujeres, así como para alcanzar la igualdad de género en corcordancia con el Objetivo 5 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU (Organización de las Naciones Unidas). 


La rápida expansión de la economía digital está teniendo un efecto masivo en los distintos mercados laborales alrededor del mundo y en el tipo de habilidades necesarias para participar en las actividades sociales y económicas. Además de profesionales de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), se requieren nuevas habilidades en todas las áreas y sectores que están siendo digitalizados. De forma apremiante, profesiones y oficios exigen niveles crecientes de habilidades digitales y vinculadas al mundo de la ciencia, la tecnología, la ingeniería, las matemáticas; fuertemente asociadas a las ocupaciones del futuro. Estas exigirán capacidades para el desarrollo, la implementación y el uso intensivo de las tecnologías. 


Lo anterior puede abrir para las mujeres de la región y del mundo nuevas posibilidades de empleos que requieren mayores calificaciones e implican tareas menos rutinarias, que ofrecen cierta flexibilidad (como el trabajo en línea) y que deberían estar asociados a mejores remuneraciones. Desde el punto de vista de la igualdad de género es imprescindible lograr que las nuevas posibilidades de la economía digital vayan acompañadas de la transformación de los roles de género para la efectiva autonomía económica de las mujeres. 


Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).